24 Mas el mismo Jesus no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocia
á todos;

25 Y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque
él sabia lo que habia en el hombre.

CAPITULO 3.

1 HABIA un hombre de los Fariséos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.

2 Este vino á Jesus de noche, y díjole: Rabí, sabemos que has venido de Dios [por] Maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.

3 Respondió Jesus, y díjole: De cierto de cierto te digo, que el que no
naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar
otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

5 Respondió Jesus: De cierto, de cierto é digo, que el que no naciere de
agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,
espíritu es.

7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.