26 Y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Si habrán entendido
verdaderamente los príncipes, que este es el Cristo?
27 Mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de
donde sea.
28 Entónces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: Y á mí me conoceis, y sabeis de donde soy: y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conoceis.
29 Yo le conozco: porque de él soy, y él me envió.
30 Entónces procuraban prenderle mas ninguno metió en él mano, porqué aun no
habia venido su hora.
31 Y muchos del pueblo creyeron en él, y decian: ¿El Cristo, cuando viniere
hará mas señales que las que este hace?
32 Los Fariséos oyeron la gente que murmuraba de él estas cosas, y los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos enviaron servidores que le prendiesen.
33 Y Jesus dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré al que me
envió.
34 Me buscaréis, y no [me] hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis
venir.
35 Entónces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir este que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?