29 Y ahora os [lo] he dicho ántes que se haga, para que cuando se hiciere,
creais.

30 Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo;
mas no tiene nada en mí.

31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y que como el Padre me
dió el mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

CAPITULO 15.

1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.

3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

4 Estad en mí, y yo [estaré] en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid, así ni vosotros, si no estuviereis en mí.

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, este
lleva mucho fruto: (porque sin mí nada podeis hacer.)

6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como [mal] pámpano, y se
secará: y los cogen, y [los] echan en el fuego, y arden.