36 Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: los magistrados han
enviado [á decir] que seais sueltos: así que ahora salid, é id en paz.
37 Entónces Pablo les dijo: Azotados públicamente, sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; ¿y ahora nos echan encubiertamente? No de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.
38 Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y
tuvieron miedo, oido que eran Romanos.
39 Y viniendo les rogaron; y sacándolos, les pidieron que saliesen de la
ciudad.
40 Entónces salidos de la cárcel, entraron en [casa de] Lidia; y habiendo
visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.
CAPITULO 17.
1 Y PASANDO por Anfípolis y Apolonia, llegaron á Tesalónica, donde estaba la
sinagoga de Judíos.
2 Y Pablo, como acostumbraba, entró á ellos, y por tres Sábados disputó con
ellos de las escrituras,
3 Declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesus (el cual yo os anuncio, [decia él]) este era el Cristo.
4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos grande multitud, y mujeres nobles no pocos.