18 Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

19 Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne: Que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros á servir á la inmundicia y á la iniquidad, así ahora para santidad presenteis vuestros miembros á servir á la justicia.

20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la
justicia.

21 ¿Qué fruto pues teniais de aquellas cosas, de las cuales ahora os
avergonzais? porque el fin de ellas [es] muerte.

22 Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos á Dios, teneis por
vuestro fruto la santificacion, y por fin la vida eterna.

23 Porque la paga del pecado [es] muerte; mas la dádiva de Dios [es] vida
eterna en Cristo Jesus, Señor nuestro.

CAPITULO 7.

1 ¿IGNORAIS, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley), que la ley
[solamente] se enseñorea del hombre entre tanto que vive?

2 Porque la mujer que está sujeta á marido, mientras el marido vive esta
obligada á la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido.

3 Así que, viviendo el marido, se llamará adultera, si fuere de otro varon; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido.