16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruyo? Mas
nosotros tenemos la mente de Cristo.
CAPITULO 3.
1 DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales, sino
como á carnales, como á niños en Cristo.
2 Os dí á beber leche, y no [os dí] vianda: porque aun no podiais, ni aun
podeis ahora;
3 Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y
contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andais como hombres?
4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apólos;
¿no sois carnales?
5 ¿Que pues es Pablo? y ¿qué [es] Apólos? Ministros por los cuales habeis
creido; y [eso] segun que á cada uno ha concedido el Señor.
6 Yo planté, Apólos regó; mas Dios ha dado el crecimiento.
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el
crecimiento.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa: aunque cada uno
recibirá su recompensa conforme á su labor.