19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios: pues escrito
está: El que prende á los sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son
vanos.
21 Así que ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
22 Sea Pablo, sea Apólos, sea Céfas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo porvenir; todo es vuestro:
23 Y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios.
CAPITULO 4.
1 TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios.
2 Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.
3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, [ó de cualquier] juicio
humano; y ni aun yo me juzgo.
4 Porque aunque de nada tengo [mala] conciencia, no por eso soy justificado;
mas el que me juzga el Señor es.