31 Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.

32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos mios, cuando os juntais á comer, esperáos unos á otros.

34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa; porque no os junteis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando llegare.

CAPITULO 12.

1 Y ACERCA de los [dones] espirituales, no quiero, hermanos, que ignoreis.

2 Sabeis que cuando erais Gentiles ibais, como erais llevados, á los ídolos mudos.

3 Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema á Jesus, y [que] nadie puede llamar á Jesus Señor, sino por Espíritu Santo.

4 Empero hay repartimientos de dones; mas el mismo Espíritu [es.]

5 Y hay repartimientos de ministerios; mas el mismo Señor [es.]