15 Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los
que se pierden.
16 A estos ciertamente olor de muerte para muerte: y á aquellos olor de vida
para vida. Y para estas cosas ¿quién es suficiente?
17 Porque no somos, como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios,
ántes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.
CAPITULO 3.
1 COMENZAMOS otra vez á alabarnos á nosotros mismos? ¿ó tenemos necesidad, como algunos, de letras de recomendacion para vosotros, ó de recomendacion de vosotros?
2 Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leidas de todos los hombres;
3 Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, y escrita no con tinta, mas con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazon.
4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios:
5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia [es] de Dios;
6 El cual asimismo nos hizo [que fuésemos] ministros suficientes del nuevo pacto: no de la letra, mas del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.