17 Porque el Señor es el Espíritu: y donde [hay] aquel Espíritu del Señor, allí [hay] libertad.

18 Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.

CAPITULO 4.

1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion segun la misericordia que hemos alcanzado, no desmayamos;

2 Antes quitamos los escondrijos de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por manifestacion de verdad encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.

3 Que si nuestro Evangelio está aun encubierto, entre los que se pierden está encubierto:

4 En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imágen de Dios.

5 Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesu-Cristo el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesus.

6 Porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es el] que resplandeció en nuestros corazones, para iluminacion del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.

7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder
sea de Dios, y no de nosotros: