18 No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven, [son] temporales; mas las que no se ven, [son] eternas.

CAPITULO 5.

1 PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de [esta] nuestra habitacion se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.

2 Y por esto tambien gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitacion celestial;

3 Puesto que en verdad habremos sido hallados vestidos, y no desnudos.

4 Porque asimismo los que estamos en [este] tabernáculo, gemimos agravados; porque no quisiéramos ser desnudados, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

5 Mas el que nos hizo para esto mismo, [es] Dios; el cual nos ha dado la
prenda del Espíritu.

6 Así que [vivimos] confiados siempre y sabiendo, que entretanto que estamos
en el cuerpo, peregrinamos [ausentes] del Señor.

7 (Porque por fé andamos, no por vista.)

8 Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.