16 Y ¿qué concierto el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo.

17 Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartáos, dice el Señor; y no
toqueis lo inmundo; y yo os recibiré,

18 Y seré á vosotros Padre, y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el
Señor Todopoderoso.

CAPITULO 7.

1 ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificacion en temor de Dios.

2 Admitidnos: á nadie hemos injuriado, á nadie hemos corrompido, á nadie
hemos engañado.

3 No para condenar[os lo] digo; que ya he dicho ántes que estais en nuestros
corazones, para morir y para vivir juntamente [con vosotros.]

4 Mucha confianza tengo de vosotros, tengo de vosotros mucha gloria; lleno
estoy de consolacion, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.

5 Porque aun cuando vinimos á Macedonia, ningun reposo tuvo nuestra carne;
ántes en todo fuimos atribulados: de fuera cuestiones, de dentro temores.

6 Mas Dios, que consuela los humildes, nos consoló con la venida de Tito: