8 Por tanto, si tu mano ó tu pié te fuere ocasion de caer, córtalos y écha[los] de tí: mejor te es entrar cojo ó manco en la vida, que teniendo dos manos ó dos piés ser echado en el fuego eterno.
9 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sácalo y écha[lo] de tí: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego.
10 Mirad no tengais en poco á alguno de estos pequeños: porque os digo, que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre, que está en los cielos.
11 Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se habia perdido.
12 ¿Qué os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se hubiera descarriado?
13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella,
que de las noventa y nueve que no se descarriaron.
14 Así no es la voluntad de vuestro Padre, que [está] en los cielos, que se
pierda uno de estos pequeños.
15 Por tanto si tu hermano pecare contra tí, ve, y redargúyele entre tí y él
solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.
16 Mas si no [te] oyere, toma aun contigo uno ó dos para que en boca de dos
ó de tres testigos consta toda palabra.
17 Y si no oyere á ellos, dí[lo] á la iglesia: y si no oyere á la iglesia,
ténle por un étnico, y un publicano.