20 Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde tambien esperamos al
Salvador, al Señor Jesu-Cristo;

21 El cual trasformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria: por la operacion con la cual puede tambien sujetar á sí todas las cosas.

CAPITULO 4.

1 ASÍ que, hermanos mios amados y deseados, gozo y corona mia, estad así firmes en el Señor, [mis] amados.

2 A Euodias ruego, y á Syntyche exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.

3 Asimismo te ruego tambien á tí, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el Evangelio, con Clemente tambien, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.

4 Gozáos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os goceis.

5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor esta cerca.

6 Por nada esteis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante
de Dios en toda oracion y ruego, con hacimiento de gracias.

7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesus.