28 Y saliendo aquel siervo, halló uno de sus consiervos, que le debia cien
denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.

29 Entónces su consiervo, postrándose á sus piés, le rogaba, diciendo: Ten
paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

30 Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la
deuda.

31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho; y
viniendo declararon á su señor todo lo que habia pasado.

32 Entónces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda
te perdoné, porque me rogaste.

33 ¿No te convenia tambien á tí tener misericordia de tu consiervo, como
tambien yo tuve misericordia de tí?

34 Entónces su señor enojado le entregó á los verdugos, hasta que pagase
todo lo que le debia.

35 Así tambien hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de
vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.

CAPITULO 19.

1 Y ACONTECIÓ que acabando Jesus estas palabras, se pasó de Galiléa, y vino á los términos de Judéa, pasado el Jordan.