16 Prohibiéndonos hablar á los Gentiles, á fin de que se salven, para henchir [la medida de] sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.
17 Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista, no de corazon, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro.
18 Por lo cual quisimos ir á vosotros, yo Pablo á la verdad, una vez y otra;
mas Satanás nos embarazó.
19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, ó gozo, ó corona de que me gloríe? ¿No
sois vosotros delante de nuestro Señor Jesu-Cristo en su venida?
20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.
CAPITULO 3.
1 POR lo cual no pudiendo esperar mas, acordamos quedarnos solos en Atenas.
2 Y enviamos á Timotéo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y colaborador
nuestro en el Evangelio de Cristo, á confirmaros y exhortaros en vuestra fé,
3 Para que nadie se conmueva por estas tribulaciones; porque vosotros sabeis
que nosotros somos puestos para esto.
4 Que aun estando con vosotros, os predeciamos que habiamos de pasar
tribulaciones, como ha acontecido y [lo] sabeis.