9 Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina; para que tambien pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
10 Porque hay aun muchos contumaces, habladores de vanidades, y engañadores
de las almas, mayormente [los] que [son] de la circuncision.
11 A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras,
enseñando lo que no conviene, por torpe ganancia.
12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre
mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.
13 Este testimonio es verdadero: por tanto repréndelos duramente, para que
sean sanos en la fé;
14 No atendiendo á fabulas judáicas, y á mandamientos de hombres que se
apartan de la verdad.
15 Todas las cosas son limpias á los limpios, mas á los contaminados é
infieles nada es limpio: ántes su alma y conciencia están contaminadas.
16 Profésanse conocer á Dios, mas con los hechos [lo] niegan; siendo
abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra.
CAPITULO 2.
1 EMPERO tú habla lo que conviene á la sana doctrina: