37 Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos á cuchillo; anduvieron de acá para allá [cubiertos] de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;

38 De los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los
montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

39 Y todos estos, aprobados por testimonio de la fé, no recibieron la
promesa:

40 Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen
perfeccionados sin nosotros.

CAPITULO 12.

1 POR tanto nosotros tambien, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,

2 Puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, [en] Jesus; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.

3 Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradiccion de pecadores contra sí mismo, porque no os fatigueis en vuestros ánimos desmayando.

4 Que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido: