20 Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los dias de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua.
21 A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva, (no quitando las inmundicias de la carne, sino [como] demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurreccion de Jesu-Cristo:
22 El cual está á la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando á él sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes.
CAPITULO 4.
1 PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambien estad armadas del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;
2 Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios.
3 Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en banquetes, y en abominables idolatrías.
4 En lo cual parece cosa extraña á los que os vituperan que vosotros no
corrais con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolucion, ultrajándoos:
5 Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los
muertos.
6 Porque por esto tambien ha sido predicado el Evangelio á los muertos; para
que sean juzgados en carne segun los hombres, y vivan en espíritu segun Dios.