14 Y miré, y hé aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.
15 Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, por que la mies de la tierra está madura.
16 Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la
tierra fué segada.
17 Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo tambien una
hoz aguda.
18 Y otro ángel salió del altar, el cual tenia poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenia la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas.
19 Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la
tierra, y echó [la uva] en el grande lagar de la ira de Dios.
20 Y el lagar fué hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta
los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.
CAPITULO 15.
1 Y VÍ otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que tenian las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios.
2 Y ví así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habian alcanzado la victoria de la bestia, y de su imágen, y de su señal, y del numero de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios.