—¡Cantemos el reniquicuaque! cantaron todas á gritos.
—Chiquillas, que me atolondráis, dijo la Abuela. Águeda, hija, tú que eres la mayorcita, ve que se diviertan Uds. con más asiento. Jugad á algún juego, ó decid acertijos, ó contad cuentos....
Águeda, que era dócil, hizo callar y sentarse al ejército que estaba bajo su disciplina....
—Mariquilla albóndiga, dí tú un acertijo. Mis narices pongo á que no sabes ninguno, dijo Águeda.
La Albóndiga se irguió indignada, y respondió:
—¿Que no sé un acertijo? ¡Vaya! ¡y más de tres, y más de mil! Y si no, ahora lo verás:
|
Cuando baja, ríe; cuando sube, llora; Á que no me lo aciertas en una hora. |
—El carrillo:—¿á que no lo sabes tú?
—¿Y tú sabes lo que es? repuso Águeda.
|
Una vieja jorobada, Con un hijo enredador, Unas hijas muy hermosas, Y un nieto predicador. |