Las niñas, que eran pobres, comieron todas allá, y á la caída de la tarde dijo la mayor:

—Ea, ya el sol se va.

—Y yo también me voy, que ya vendrá Pae, dijo la Albóndiga.

—Y yo, añadió la tercera.

—¡Y yo... y yo! con Dios, mae Ana, repitieron todas.

Y el alegre coro se fué cantando, al observar la luna que parecía mirarlas:

Luna lunera,
Cascabelera,
Mete la mano
En la faltriquera;
Saca un ochavo
Para pajuela.

Una de las muchas luces del siglo,—¡los fósforos!—ha quitado su oportunidad y sentido á esta infantil plegaria á la luna.... ¡Pueda perdonárselo la luna! Nosotros no nos sentimos con fuerza y valor para ello.

(From Simón Verde.)

II