En la filogenia el sentimiento religioso es el último en aparecer. Obsérvese que las religiones de los pueblos al través de la Historia, siempre expresan la síntesis de su progreso y civilización; es decir, que a nosotros, como colectividad, nos da la expresión más avanzada de su progreso. La religión ocupa siempre la cúspide, no está en la base. Cuando la religión queda por debajo de los conocimientos, necesariamente se modifica o es reemplazada por otra. De ese modo vemos, al través de los tiempos, modificarse las religiones paralelamente a los adelantos en la cultura y civilización.

En la ontogenia ocurre lo mismo; los sentimientos religiosos son los últimos en aparecer. En la niñez no existen en realidad, todo lo más, encontraremos la emoción del temor, que sólo se liga a cuestiones religiosas si al niño se le orienta en esa dirección mediante sugestiones; de otra manera ese temor en el niño, nada tiene que hacer con lo religioso actual y estará vinculado a formas filogenéticas más o menos remotas; el temor religioso será instintivo. Durante la juventud lo general es que el sujeto sea indiferente, no se preocupe, es decir, está en un período donde aún no ha formado síntesis y es irreligioso como regla general. Los sentimientos religiosos se forman en una época relativamente tardía, la edad madura, como síntesis de los sentimientos morales.

En la vejez y, particularmente, en la edad senil, las tendencias religiosas, el fanatismo de los ancianos, se debe a otras causas.

Siendo mucho más amplios los sentimientos religiosos que el sentimiento de equidad y de justicia, a título de simple comparación, para diferenciarlos, digo: que los sentimientos religiosos, son a los morales, lo que el sentimiento de equidad es al de justicia. El sentimiento religioso, para el que lo posee, es lo superior, comprende una síntesis enorme, donde entra lo ideal, lo intangible, lo sublime, lo perfecto, la evolución o la superstición de las concepciones morales del sujeto; los sentimientos morales no son superhumanos, sino muy humanos, dentro de lo real y de lo tangible. El sentimiento moral es al religioso, lo que lo concreto es a lo abstracto, lo que lo relativo es a lo absoluto.

Fundar los sentimientos morales en los religiosos, es pues, proceder en sentido inverso; es antilógico.

Los procedimientos empleados en la enseñanza de la religión, y particularmente, para desarrollar o dar siquiera nacimiento a sentimientos religiosos en los niños, demuestran hasta la evidencia, que no se pueden desarrollar sentimientos, ni siquiera adquirir ideas religiosas, sino mediante los sentimientos morales.

Lo contrario es absurdo, o, por lo menos, no se vé su posibilidad; equivaldría a pretender educar las aptitudes intelectuales del sujeto, sin instruir. Los resultados están de acuerdo con lo manifestado, los niños tienen tantos sentimientos religiosos antes como después de los cursos de doctrina. Lo común es que el resultado, a la larga, concluya por ser contraproducente.

Es que en realidad de los sentimientos éticos a los religiosos media una respetable distancia en la ontogenia, como ha ocurrido en la filogenia. En la juventud ya se presentan bastante desarrollados los sentimientos morales, mientras que, como regla general, los religiosos ni siquiera comienzan a alborear. Estos, como lo he manifestado, no son más que resultantes de grandes síntesis, las que no pueden realizarse sino al través de los años. Además, para que los sentimientos morales evolucionen hacia la formación de los religiosos, es menester que construyan los intermediarios entre unos y otros, representados por los sentimientos estéticos. Ya volveré sobre este asunto.

LOS SENTIMIENTOS ESTÉTICOS Y LOS ÉTICOS

Considero á los sentimientos estéticos como íntimamente vinculados con los éticos, siendo los estéticos de jerarquía superior a los éticos, más que nada, por su formación filogenética.