En mi trabajo sobre sentimientos estéticos he descripto este tipo. Aquí no haré más que dar un boceto:
El amor está lleno de atributos de carácter fuertemente sentimental y débilmente intelectual, porque el factor sentimental casi anula al intelectual. Son los casos donde cuadra bien el dicho de que “el amor es ciego”. El amor es un complejo de ideal, ilusión, pasión, fe, franqueza y alta dosis de timidez, no obstante la fe, celos, y cosas así aparentemente antagónicas, de coexistencia imposible; tiene un fondo marcadamente megalómano, puesto que el amante es el elegido por el ser amado, el único que ha podido conquistarlo entre cantidad de pretendientes, todos llenos de brillantes dotes y ese ser amado es superior a los demás: posee las más altas aptitudes y si no lo parece es porque modestamente las oculta y esa modestia contribuye a exaltar sus atributos estéticos; en una palabra, el ser amado es excepcionalmente superior, de donde resulta que el amante, debe también serlo, pues de otra manera no se explicaría la correspondencia en el amor. En estos sujetos existe un sentimiento marcado de triunfo, y si no existe, inventa dificultades que vencer.
Largo sería anotar todas las características del esteta sexual. En la época sexual o período sexual que corresponde a la pubertad y a la juventud, el tipo de esteta sexual abunda; y está representado por el joven realmente enamorado. En la edad adulta ya ha declinado el período y los casos no son abundantes.
En la mujer es el tipo normal. El amor femenino es de reacciones eminentemente estéticas.
La proyección más vasta de la estética sexual está en el romanticismo; es una estética que sea directa, sea indirectamente, a veces al través de muchos intermediarios, tiene como base el amor sexual. Los románticos son, pues, estetas sexuales y han sido descriptos en sus casos más agudos por novelistas, también románticos, es decir, de la misma pasta, con los nombres de Atala, Romeo, Julieta, Pablo, Virginia, Graciella, Rafael, Werther, etc. La literatura moderna está plagada de descripciones de tipos de esa clase, o bien se basan en argumentos sentimentales o románticos.
La estética sexual evoluciona en todos los casos sobre la base de la estética sensoria y de la estética motriz; su mayor desarrollo haciéndola prevalecer, oscurece a las otras formas y las reacciones estético-sensorias son ya débiles, siéndolo mucho más las estético-motrices. Los individuos estetas sexuales son superiores a los estetas sensorios y a fortiori, a los estetas motores. En los primeros las reacciones estéticas provienen del sentimiento; en los segundos, de las sensaciones, y en los últimos, del movimiento. El orden ascendente es, pues, éste: 1.ᵒ, estética del movimiento; 2.ᵒ, estética de las sensaciones; 3.ᵒ, estética del sentimiento, y la 4.ᵒ, corresponde a la estética del pensamiento.
Entre el amor puramente impulsivo del imbécil, del degenerado mental, o la sexualidad fisiológica del que realiza el acto satisfaciendo una necesidad de la vida vegetativa, por higiene, y el esteta sexual, media una distancia enorme. En los primeros desempeña el papel primordial el instinto y todo se reduce a ese papel, mientras que en el último entran en colaboración sentimientos de distinta naturaleza, la imaginación en una proporción enorme, y otras aptitudes intelectuales.
La estética sexual se asienta en la filogenia sobre la base de la motriz y de la sensoria, y aparece cuando los sentimientos han alcanzado un alto grado de desarrollo. La evolución superior de esta estética a base de sentimientos, dió lugar a las religiones a base sentimental.
El triunfo en la lucha para satisfacer el instinto de conservación individual dió lugar a las reacciones estéticas motrices y sensorias, y en el instinto de conservación de la especie a las sexuales. La estética motriz y sensoria tienen su punto de origen en la satisfacción del instinto de conservación del individuo; la estética sexual, en el instinto de conservación de la especie.
Los dioses más arcaicos fueron de origen fóbico; les siguieron los dioses motores y luego los sensorios. El desarrollo de la estética sexual, trajo como consecuencia un mayor vuelo sentimental, lo que dió origen a los dioses de origen sentimental, que son los dioses actuales. Llámesele El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, Dios, Cristo, la Virgen María, llámesele ángeles, santos o santas, son perfectamente dioses, semidioses, héroes. Pero son dioses creados más que de nada, del sentimiento, poseyendo los atributos de la fuerza. Obsérvese que no hay un sólo santo sabio, los santos capaces de realizar milagros equivalen a los dioses secundarios o los héroes del paganismo, pero aquí se caracterizan por sus atributos sentimentales, por su ética sentimental. Las cuestiones de carácter científico quedan para la discusión de los hombres; en el reino de los cielos no se hace cuestión de conocimientos, sino de sentimientos. El diablo o satanás, y en general los diablos, son dioses fóbicos, seres horribles de un poder extraordinario para la realización del mal. Satanás es un dios atávico que está descalificado, pues sólo reducidísimo número de sujetos en el mundo civilizado cree realmente en su existencia. En cambio se le ha substituído por un concepto abstracto del mal; es una forma nueva, cuyo fondo es atávico, porque es de origen fóbico. La existencia del mal, es la conversión a lo abstracto de los dioses fóbicos concretos de las religiones salvajes primitivas.