Y como Gillespie mostrase cierta curiosidad por la enorme obra, el profesor le dió explicaciones sobre su carácter y sus tendencias.
Era el Padre de los Maestros el que la había ideado, con la noble ambición de hacer olvidar hasta los más remotos vestigios de la soberbia masculina. Momaren consideraba necesario demostrar al mundo actual que los grandes benefactores de la humanidad y del progreso habían sido siempre mujeres. Los creadores de religiones, los filósofos, los santos, los inventores, todos habían pertenecido al género femenino; pero los hombres, para apropiarse su gloria, falseaban las viejas crónicas, incorporando á su sexo estas hembras gloriosas.
Gracias á la revisión histórica ideada por Momaren, todo iba á quedar en su verdadero lugar, y las generaciones futuras se enterarían de que en ningún tiempo había existido un hombre verdaderamente célebre, pues los que aparecían en la Historia como tales eran mujeres que los varones habían cambiado de sexo.
Edwin, al oir mencionar al Padre de los Maestros, quiso saber por qué razón su máquina rodante y su litera tenían la forma de una lechuza.
—En nuestro país, gentleman—continuó el profesor—, procuramos dar á todos los objetos una forma artística y simbólica, de acuerdo con los gustos ó la profesión de sus dueños. La lechuza es el emblema de nuestra ciencia. A semejanza de este animal nocturno, el sabio vela mientras los demás seres duermen.
Flimnap quiso hacer un regalo á su protegido. Del mismo modo que ella gustaba de contemplar á Gillespie á través de una lente de disminución, deseó que éste emplease una lente de aumento para verla.
—Temo, gentleman, que sus ojos, acostumbrados á abarcar únicamente las cosas enormes, no lleguen á distinguir los detalles y delicadezas de una mujer pequeña como yo.
Y el profesor, al decir esto, se ruborizaba, bajando los ojos.
Al fin, una tarde, al salir del plato-ascensor, recomendó á dos servidores que cargasen con un disco de cristal llegado con ella. Era del tamaño de una rueda de carreta, y había sido labrado en el Palacio de Ciencias Físicas de la Universidad Central. Flimnap se excusó de traer con retraso esta lente, que había prometido para el día anterior.
—No es mía la culpa, gentleman. El profesor de Física tuvo esta mañana un hijo, y esto le ha hecho retrasar unas cuantas horas la entrega del cristal.