El personaje intentó desviar la conversación, para no repetir su negativa.

—Pero ¿por qué se ha sublevado ese hombre? ¿Qué mal le ha hecho el gobierno?...

La generala contestó con un gesto de extrañeza. ¿Qué tenía que ver el gobierno en tal asunto?... Luego, sus ojos se humedecieron con lágrimas de cólera. Su voz se puso ronca y apretó los puños:

—¡Si él los quiere mucho á todos ustedes!... Acabo de hablar con personas que vienen de allá, y sé bien lo que digo. No; ese canalla no se ha sublevado contra el gobierno. Se ha sublevado únicamente contra mí.... ¡Contra mí, que soy su mujer!


[EL EMPLEADO DEL COCHE-CAMA]


I

A las once de la noche, en el expreso París-Roma, el empleado procede á la operación de convertir en lechos el asiento y el respaldo del departamento que ocupo.

Mientras golpea colchonetas y despliega sábanas, empieza á hablar con la verbosidad de un hombre condenado á largos silencios. Es un expansivo que necesita emitir sus ideas y sus preocupaciones. Si yo no estuviese de pie en la puerta, hablaría con las almohadas que introduce á sacudidas en unas fundas nuevas, sosteniendo su extremo entre los dientes.