Emprendió la marcha hacia el interior de la ciudad, lentamente, con desaliento, pensando morir; diciendo adiós a todas las ilusiones que aquella mujer parecía haberse llevado consigo al volverle implacable la espalda. Sí; era un muerto que paseaba su cadáver bajo la luz triste de los primeros faroles de gas que comenzaban a encenderse. ¡Adiós, amor! ¡adiós juventud! Para él ya no había primavera. La alegre locura le rechazaba como un desertor indigno; su porvenir era engordar dentro del hábito de hombre serio.
En la calle del Arenal oyó que le llamaban. Era un diputado, un camarada de banco que volvía de la sesión.
—Compañero; deje usted que se le felicite: estuvo usted archimonumental. El ministro ha hablado con gran entusiasmo de su discurso al presidente del Consejo. Cosa hecha; a la primera combinación es usted director general o subsecretario. ¡Mi enhorabuena, compañero!
FIN
Playa de la Malvarrosa (Valencia).
Julio-Septiembre de 1900.
DEL MISMO AUTOR
- NOVELAS
- Arroz y tartana. Una peseta.
- Flor de Mayo. Una peseta.
- La Barraca. 3’50 pesetas.
- Cañas y barro. 3 pesetas.
- Sónnica la cortesana. 3 pesetas.
- La Catedral. 3 pesetas.
- El Intruso. 3 pesetas.
- CUENTOS
- Cuentos valencianos. Una peseta.
- La Condenada. Una peseta.
- VIAJES
- París (agotada).
- En el país del Arte (Tres meses en Italia). 1’50 ptas.
Imp. de EL PUEBLO.—Don Juan de Austria, 14, Valencia