—Aquí está—dijo el hermano Antonio enseñando el legajo a su superior.

—Busca la página referente al carácter, y lee.

Pasó el secretario algunas hojas, y encontrando al fin lo que buscaba, comenzó a leer:

—Carácter del anotado. Enérgico, pundonoroso y susceptible. Como en su mocedad se batió en la Vendée contra la Revolución, guarda ciertas costumbres militares y es incapaz de tolerar ninguna ofensa. Se ha batido muchas veces. Es hombre temible. Cree mucho en el rey y poco en Dios. Antes de la Revolución fué de los nobles que aplaudían las impiedades de Voltaire.

—No dice más, reverendo padre—añadió el lector.

—Dice bastante—contestó el padre Claudio—. Ahora mira en la sección de documento útiles; tal vez encontrarás en ella dos cartas adheridas que nos serán de gran provecho en esta ocasión.

El hermano Antonio volvió a buscar, y al poco rato tremolaba en la diestra dos pequeños pliegos.

—Aquí están, reverendo padre.

—Mira la firma, y ve si son de la señora baronesa de “La Tour-Royal”.

—Efectivamente, reverendo padre. A lo que veo, son dos cartas de amor.