El conde se estremeció. ¿Si estaría realmente loco? Esto es difícil que pueda apreciarlo el mismo paciente, y, además, él se sentía en un estado anormal, a causa de la indignación. Debía tener en el rostro una expresión terrible, a juzgar por el aspecto alarmado del sirviente.

Baselga había comprendido todo el horrible carácter de aquella trama, que se había urdido en torno de su persona, para conducirlo a tan mísera situación. Sentía la necesidad imperiosa de salir de allí; ansiaba destrozar a aquellos miserables enemigos que tan rastreramente habían preparado su ruina. Anhelaba procurarse el divino gozo de despedazar entre sus manos de hierro al repugnante padre Claudio.

Por esto hizo un gesto de imponente autoridad, como si aun estuviese en el Norte, al frente de su regimiento de lanceros carlistas, y dirigiéndose al criado, dijo con voz breve e imperiosa:

—Abre la puerta. Necesito salir al momento.

El mocetón puso el mismo gesto del que oye una cosa ridículamente absurda.

—¿Quién, yo? Tiene gracia.

—Que abras, te digo, o si no, ¡por Cristo vivo!, que...

Y el conde comenzó a dar patadas en la puerta, vomitando por el ventanillo un tropel de juramentos y maldiciones.

El criado permanecía impasible ante aquella rociada de insultos. Veíase que estaba acostumbrado a tales desahogos de los huéspedes de la casa.

—¡Cobarde! Abre, u os echo la puerta abajo y le pego fuego a la casa. Abrid, canallas. ¡Es así como se procede con un hombre honrado! ¡Ah, miserables jesuítas! Abrid, esbirros del padre Claudio. Dejad salir a un padre infeliz. Dios sabe qué será a estas horas de mi hija. Quieren hacerla monja, para robarle su dinero; quieren meter fraile a mi hijo, para robarlo igualmente, y a mí me encierran para que no lo estorbe. Abrid, o lo rompo todo... Pero tú, cara de palo, ¿qué haces ahí tan quieto? Abre y no repares en pedirme gratificación. Te daré cuatro mil duros, diez mil..., ¡los que quieras! Pero abre en seguida. Abre esa puerta, o, ¡por Cristo!, que me como tus hígados y los de todos los doctores canallas.