El portero abandonó su folletín y asomó la cabeza por la puerta de su habitación, viendo cómo sobre la acera discutía, por cuestión de la propina, con una mujerona que llevaba agarrado con ambas manos un gran saco de noche.
Cuando la mujer entró en el portal y la luz del lujoso farol la dió en el rostro, el portero la reconoció inmediatamente.
Era Tomasa, la antigua ama de llaves.
FIN DEL TOMO CUARTO
| Los errores corregidos por el transcriptor: |
| decirla=> decirle {pg 5} |
| Gibraltal=> Gibraltar {pg 36} |
| No tiene más=> No tienes más {pg 49} |
| devocion=> devoción {pg 51} |
| por orden de papa=> por orden de papá {pg 52} |
| rudas amenazas=> rudas manazas {pg 71} |
| Estate=> Estáte {pg 72} |
| Quién ese caballero=> Quién es ese caballero {pg 90} |
| el medico=> el médico {pg 61} |
| el medico=> el médico {pg 95} |
| extemporáneamnte=> extemporáneamente {pg 124} |