—Mire usted, padre. Francamente, no me gusta eso de que tenga yo que desempeñar siempre los más odiosos papeles, y repugnante resulta el que en mis propias barbas prendan a un hombre que acude a un punto citado por mí. Eso es proceder del mismo modo que un traidor de melodrama.

—¡Vaya unos escrúpulos! Está usted hecho un diablo predicador, y, desde que es rico y aspira a convertirse en personaje político, todo le parece denigrante y poco digno.

—Yo lo que quisiera es no mezclarme en el asunto, tanto más cuanto que mi presencia no es necesaria. ¿No podía estar la Policía oculta, y al ver llegar a Alvarez, buscándome en vano por el lugar indicado, arrojarse sobre él?

—Eso estaría muy bien si la Policía conociera a Alvarez; pero, aunque su nombre sea conocido por todos los agentes del gobernador, como temible revolucionario, no hay uno solo que sepa cómo es él personalmente.

—Podía dar sus señas.

—Eso no basta, y con ellas podría la Policía equivocarse y prender a otro individuo, al primer transeunte que se le ocurriera detenerse en la calle de Bailén, frente a las Caballerizas. Total, que por un necio escrúpulo de usted, daríamos un golpe en vago, del que mañana hablaría la prensa de oposición, y advertiríamos a Alvarez, el cual se pondría en salvo.

Quirós pareció convencido.

—¡Bien! ¡Conforme, reverendo padre! Lo que usted quiera. Vuestra reverencia siempre hace de mí lo que mejor le parece, y me maneja como a un niño. Estaré en la calle de Bailén a la hora indicada. Usted se encargará de enviar la Policía, ¿no es eso?

—Sí, señor. Esté usted tranquilo, que antes de que ustedes se dirijan hacia la Casa de Campo, apenas la Policía vea a usted hablando con Alvarez, se arrojará sobre éste, maniatándole, para que no se escape ni se defienda.

El diputado ultramontano manifestóse muy alegre por aquella solución, que evitaba todo peligro para su vida y le libraba de un temible enemigo; pero, de pronto, sus ojuelos brillaron con cierta malicia, y se rascó su colgante y grasosa sotabarba con expresión de incertidumbre.