—Lo que yo deseo, reverendo padre, es que terminen estos amoríos antes que la baronesa pueda apercibirse de ellos.

El jesuíta reflexionaba.

—¡La baronesa!—murmuró—. Esa señora cree conocer muy bien a las personas y empieza por no formarse concepto exacto de los seres que la rodean, de los individuos de su propia familia. Quiere hacer monjas a todas las mujeres de su raza, sin llegar a convencerse nunca de que han nacido para casarse, como seres vulgares, y que aun ella misma no serviría para vivir en un convento.

—Tiene un genio en extremo dominante.

—Eso le pierde, amiga mía; y lo peor es que cree que basta que ella quiera una cosa, para que ésta sea inmediatamente. Se empeñó en que su hermana fuese monja, y ya sabe usted lo que ocurrió poco después de haberse suicidado el conde de Baselga; ahora quiere meter en un convento a su sobrina, y ya acaba usted de decirme el camino que ella sigue, y que no puede ser más distinto del que le señala su tía.

—Efectivamente; doña Fernanda es tan ciega como tiránica.

Dijo la viuda estas palabras con la expresión de gozo del inferior que al fin encuentra ocasión para hablar mal del mismo a quien adula y sirve; pero este tono, que no pasó desapercibido para el padre Tomás, le volvió a la realidad.

Era imprudente hablar de tal modo, en presencia de mujer tan chismosa e intrigante como doña Esperanza, de la baronesa de Carrillo, que, al fin, había sido uno de los principales apoyos de la Compañía en Madrid, y en quien basaba el jesuíta grandes esperanzas para el porvenir. Por eso se apresuró a hablar con el propósito de deshacer el efecto de sus anteriores palabras.

—Hay que reconocer que el deseo de la baronesa no puede ser más santo y sublime. ¿Qué mejor destino puede ambicionar para su sobrina que hacerla esposa del Señor? Lo difícil en este asunto es que la niña no se ajusta a las exigencias de su tía, y por carácter huye de la vida tranquila y santa del convento.

—Eso es, reverendo padre. María no será monja aunque la martirice su tía. Hace ya mucho tiempo que estoy convencida de ello.