El gnomo, que sabe calcular el curso de las incineraciones, ha abandonado esta pira, juzgando inútil su presencia, y se ocupa en levantar otra, discutiendo con los acompañantes del difunto sobre la clase y el precio de la leña.
En el patio exterior volvemos á encontrar las tres mujeres sentadas en el suelo en torno á la camilla de la que surge el pie enjuto con su vendaje de harapos.
Sus portadores, el viejo y el niño, aún no han vuelto. Buscan sin duda en su barrio, inútilmente, almas piadosas capaces de darles una limosna. No encuentran con qué pagar la leña que está esperando este infeliz indostánico, pobre en el curso de toda su obscura historia, pobre hasta más allá de la muerte.
La igualdad ante la nada final sólo existe físicamente. Los hombres se han encargado de suprimir esta igualdad consoladora, prolongando basta el interior del misterio de la muerte las desigualdades de nuestra jerarquía social. En este pueblo se muere según la leña que se puede comprar. En otros de Asia, según los objetos de cartón destinados á embellecer la vida ultraterrena. En nuestros países civilizados, según las ceremonias y pompas pagadas que se desarrollan ante las tumbas, con un carácter de supuesta espiritualidad.
Dejo caer cinco rupias sobre el sudario hediondo y contagioso que cubre á este cadáver.
Las tres mujeres levantan la cabeza y me miran con unos ojos secos, dilatados por el asombro. ¡Un blanco preocupándose de un pobre indostánico de casta inferior!... Mi acción inesperada, incomprensible, parece impresionarlas más que la vecindad de la muerte.
FIN DEL TOMO SEGUNDO
ÍNDICE
| | Págs. |
| [I.—EN MUKDEN.—Caballitos manchures y perros siberianos.—Un
desierto de nieve por cuya posesión
se mataron 154.000 rusos y japoneses.—La dinastía
de «Los Muy Puros» y sus mausoleos.—El frío, maestro
de humildad.—Las escalinatas chinas y «el sendero
imperial».—La chiquillería pedigüeña de las estaciones.—Un
gendarme que pega.—Indignación patriótica.—La
incoherencia de los demonios blancos.] | [5] |
| [II.—LA LLEGADA Á PEKÍN.—Los bandidos chinos y
los trenes-fortalezas.—Una mala noche.—El imperio
del bambú soberano y de la paliza paternal.—5.000
años de historia conocida.—Recordando á Marco
Polo.—Los cuatro grandes héroes de la Geografía.—Micer
Millones.—Cómo por obra de Marco Polo salieron
Colón y los navegantes españoles hacia Pekín,
para visitar al Gran Kan, y dieron con la ignorada
América.—El despertar en Tien-Tsin.—Los chinos
elegantes.—Agricultura sabia y campos de tumbas.—Una
puerta de diez siglos con telegrafía sin
hilos.] | [19] |
| [III.—LAS TRES CIUDADES DE PEKÍN.—La forma
geométrica de Pekín.—La ciudad china, la ciudad
tártara y la ciudad prohibida.—El edificio chino y la
tienda de campaña.—Los geomantes y sus adivinaciones.—Los
espíritus del Viento y del Agua.—La
cuarta ciudad.—El barrio de las Legaciones y sus
tropas visibles y ocultas.—La seguridad de las calles
de Pekín y la policía china.] | [32] |
| [IV.—SINGULARIDADES DE LA VIDA CHINA.—La
ciudad más grande del mundo.—Las antiguas calles
y sus muchedumbres.—Casas, muebles y gorros.—Los
casamientos.—Los pies de las chinas.—Vanidad
con que las mujeres á estilo antiguo aprecian
su deformación.—Las damas manchures.—La cocina
china y sus horripilantes picadillos.—Vinos de animales.—Los
cocineros chinos esparcidos por el mundo.—Sus
caprichos de artista.—Lo que vió una dama
al bajar á su cocina, y la respuesta del cocinero para
que todos quedasen contentos.] | [44] |
| [V.—TEMPLOS Y FILÓSOFOS.—El templo del Gran
Lama.—La capilla secreta.—Un milagro.—Doctores
y bachilleres en armas.—Laotsé y Confucio.—El templo
de Confucio y el Salón de los Clásicos.—Culto de
la República china á Confucio.—El templo del Cielo.—El
simbolismo del número 9.—La ceremonia imperial
en el solsticio de invierno.—El templo de la Agricultura.—Cómo
araba todos los años el Hijo del Cielo.—Progreso
de la agricultura china hace miles de
años.—Su abono predilecto y más precioso.—Cómo
se produce públicamente en calles y caminos.] | [57] |
| [VI.—LA CIUDAD PROHIBIDA.—Los mares y las montañas
de los jardines imperiales.—La «Montaña del
Carbón».—El árbol sentenciado á cadena perpetua
por lesa majestad.—Los guardianes de la República.—Los
grandes patios de mármol y sus ríos.—Los
tesoros del Hijo del Cielo.—Las recepciones solemnes
en la Sala de la Gran Reunión.—Todo Pekín
visto desde el trono.—Los dueños alados y definitivos
de la Ciudad Prohibida.—Robos de las tropas
civilizadoras.—Un museo formado con lo que dejaron
ó lo que devolvieron.—La ironía de los chinos.—«Nosotros
los salvajes».] | [72] |
| [VII.—EL PALACIO DE VERANO.—La retratista de la
emperatriz.—La mentalidad de una soberana china.—Los
hermosos camellos de Pekín.—Las murallas de
la capital y su antigua artillería.—Maravillas del Palacio
de Verano.—El «lago-mar».—El famoso Navío
de Mármol.—Un puerto de comercio improvisado,
para que el Hijo del Cielo se disfrazase de vagabundo.—Robo
de dos azulejos.—El feliz «triángulo» imperial.—El
joven ex emperador y el presidente de la
República.] | [86] |
| [VIII.—LA GRAN MURALLA.—Un muro de 600 leguas
edificado en ocho años.—El chino sabe demasiado
para ser militar.—Las industrias fúnebres.—Entierros
ruinosos.—Las tumbas de los emperadores de la
dinastía «Luminosa».—En las puertas de la Tartaria.—Los
vagabundos de la Gran Muralla.—La caravana
de Kalgán.—El frío viento de la Mongolia.—Los dos
ciegos musulmanes.] | [102] |
| [IX.—EN MARCHA HACIA EL RÍO AZUL.—Los bandidos
de Ling Tcheng.—Dos trenes fortificados.—Compañeros
que van cayendo.—La exportación de
huevos chinos.—Faisanes laqueados.—La amazona
misteriosa del bosque fúnebre de los Ming.—Los
bandidos no aparecen.—Decepción de algunas viajeras.—Opiniones
sobre la República china.—Un
cuerpo robusto falto de sistema nervioso.—La China
aún no sabe que existe.—El Gran Canal.—El río
Amarillo y el río Azul.—La civilización del trigo y
la civilización del arroz.—Los pueblos asiáticos eternamente
casados con el hambre.] | [117] |
| [X.—SHANGHAI, LA RICA Y ALEGRE.—Un abordaje
de chinos en el río Azul.—La ciudad literaria de Nankín.—El
«Londres del Extremo Oriente».—La Concesión
Francesa y la Concesión Internacional.—Las
palabras boom y krac.—Placeres y despilfarros.—Las
cortesanas del país y el mujerío internacional.—«Princesas
chinas» y opio.—Una colonia española
interesante.—Dos frailes notables, directores de Misiones.—La
propaganda católica y la propaganda
protestante.—Sus diversos recursos.—El barrio chino
de Shanghai y sus callejones hormigueantes de
muchedumbre.—Visita al famoso «Jardín del Mandarín»
que el lector conoce desde su niñez.] | [133] |
| [XI.—EN EL MAR AMARILLO.—El regreso al Franconia.—Peces
y perros chinos.—El mar más frecuentado
del mundo.—Audacia extraordinaria de los marineros
del mar Amarillo.—Los tres tripulantes del
ataúd.—La hermosa bahía de Hong-Kong.—Calles
en pendiente y la avenida de la Reina.—De cómo el
que se retrata pierde una parte de su alma, absorbida
por el objetivo.—La carretera de la Cornisa en la
isla de «los Arroyos Floridos».—Fisonomía de los
puertos del Extremo Oriente.] | [148] |
| [XII.—HONG-KONG Y CANTÓN.—Las huelgas de los
chinos.—Banquetes ruidosos.—Servidumbre de las
casas ricas de Hong-Kong.—«No vaya usted á Cantón».—Historia
del gran puerto del té y de la porcelana.—La
republicana Cantón y sus habitantes revolucionarios.—El
doctor Sun Yat Sen.—Las dos Chinas.—Viaje
á Cantón.—La ciudad flotante sobre el
río Perla.—Los «bajeles de flores».—Agresividad xenófoba
de los cantoneses ante los buques de guerra
anclados en el río.—Tiros en las calles.—Los cónsules
nos aconsejan un pronto regreso á Hong-Kong.—Los
piratas del estuario.—Una novela de 70 tomos
y 1.000 personajes.—El asalto del vapor-correo de
Macao.—La capitana de los dos revólveres.—Voy á
Macao.] | [162] |
| [XIII.—VIAJE Á MACAO.—Registro de chinos antes
de su entrada en el vapor.—Cubiertas transformadas
en jaulas y puente convertido en fortaleza.—Recuerdos
del asalto de los piratas.—«¡Necesito matar á un
chino!»—La interesante «Ciudad del Santo Nombre
de Dios en China».—Los juncos con cañones, anclados
en su antiguo puerto.—El nuevo puerto de Macao.—Gran
porvenir de la ciudad.—Excelente administración
del gobernador Rodrigues.—La gruta de
Camoens.—El juego del «Fan-tan» y otras particularidades
interesantes del viejo Macao.—La calle de la
Felicidad y sus altares.—Regreso á media noche por
el estuario de los piratas.—Las fosforescencias del
mar chino.—Espectáculo inolvidable.] | [176] |
| [XIV.—EL PUEBLO FILIPINO.—La bahía de Manila.—Obsequios
de filipinos y españoles.—Limpieza y elegancia
de la ciudad.—El traje gracioso y señorial de
las mujeres.—Los jardines.—Las escuelas y su profesorado
filipino.—Generosidad del gobierno americano
para el sostenimiento de la enseñanza.—Ansia del
filipino por instruirse.—La colonización española.—Su
trabajo fundamental, penoso y mal conocido.—Filipinas
desea ser independiente.—Suavidad del
régimen americano.—Autonomía dada por Wilson.—Palabras
de un tribuno filipino.—El gobernador
Wood.—Lo que dicen unos y otros.—Mi opinión
particular.] | [197] |
| [XV.—EN EL MAR DE LA INSULANDIA.—Un guerrero
del aire.—El paso de la Línea.—Desfile de oasis
montañosos sobre el desierto azul.—La historia del
mundo reproduciéndose en cada isla.—Epopeya de
los descubridores portugueses.—Lo que vieron un
día en las Molucas.—Encuentro de los dos pueblos
ibéricos al otro lado del planeta.—Los últimos héroes
españoles del ciclo de los descubrimientos.—Mendaña
y el oro del rey Salomón.—Una flota, mandada
por una mujer.—La almiranta doña Isabel.—El místico
Quirós.—Llegada de la reina de Saba á Manila.—Los
elefantes don Pedro y don Fernando.—Los
descubridores de «Australia Ignota».—«Austrialia
del Espíritu Santo».—El piloto Torres, primer explorador
de las costas australianas.] | [215] |
| [XVI.—EL PAÍS DE LAS ESPECIAS.—La vieja Batavia
y la famosa Compañía de las Grandes Indias.—Cómo
vivió Java dos siglos y medio de colonización
holandesa.—Opulencia de Batavia.—Abundancia de
dinero y de enfermedades mortales.—El monopolio
de las especias.—Destrucción de artículos para mantener
su escasez.—Las ciudades-jardines de Weltevreden
y Micer Cornelius.—Una plaza de un kilómetro
cuadrado.—El país del batik.—Muchedumbres
hermosas y colorinescas.—El dulce mahometismo
del pueblo javanés.—Facilidad de las javanesas para
desnudarse.—El turbante y los pies descalzos.—Baño
de las mujeres en las calles.—Dos condiciones
exigidas por los antiguos javaneses para dejarse matar
tranquilamente.—El «traidor» Erberfeld y su
eterna execración.—Reparto equitativo de las vergüenzas
del pasado.] | [228] |
| [XVII.—EL PARAÍSO JAVANÉS.—Enorme población
de Java.—Sus arrozales en escalones.—Exuberancia
vegetal.—Las chozas y sus habitantes.—Duchas naturales
al aire libre.—Adán y Eva como antes del pecado.—Llegada
á Garoet.—Nos extraviamos en sus
alrededores.—Una tempestad ecuatorial.—El refugio
de los veinte javaneses misteriosos.—Fuga bajo la
tormenta.—Lo que vi á las puertas de Garoet y no
olvidaré nunca.] | [243] |
| [XVIII.—BAJO LA LLUVIA ECUATORIAL.—Mi cama
y mis compañeros de alcoba.—Los vendedores de
Garoet.—La superstición del dólar.—Javaneses y
malayos.—Locura homicida de los que «corren el
amok».—La lira de cañas.—El baile en el hotel.—La
«Sinfonía de la selva».—Los cuatro jóvenes nobles
y sus danzas.—Regalo de un kris del antepasado.—El
Guiñol javanés.—Una novela caballeresca con monigotes
y música.] | [259] |
| [XIX.—LA PUERTA DEL EXTREMO ORIENTE.—El
jardín de Buitenzorg.—Flores que parecen insectos
é insectos iguales á pedazos de madera.—El estrecho
de Gaspar.—Los fenicios del Pacífico y sus
portentosas navegaciones.—Verdadera patria de
Simbad el Marino.—La cosmopolita ciudad de Singapore.—El
gobernador Raffles.—Mezcla de pueblos
y religiones.—Mi primera visita á un templo brahmanista.—El
cultivo actual del caucho.—Rutina inglesa
de los futbolistas de Singapore.—Degradación
de los blancos que van en tranvía.—Juglares y domadores
de serpientes.—El smoking blanco.—Los
maravillosos sastres chinos.—Cuatro trajes en dos
horas.] | [275] |
| [XX.—LA CIUDAD DE LOS ELEFANTES.—La muerte
del más gordo de los stewards.—Una mosca javanesa.—Cadáver
al agua.—El río de Rangoon.—La famosa
pagoda de Shway Dagon.—Todos bonzos.—La superioridad
de la mujer birmana.—Sus enormes cigarros.—Los
serpenteros de Rangoon y sus pupilas.—Abundancia
de elefantes.—Su inteligencia y sus
trabajos.—Hombres con pendientes y peinado de
mujer.—La policía pega.] | [290] |
| [XXI.—LOS TRES CABELLOS DE BUDA.—El aspecto
de Rangoon.—Los Lagos Reales y sus peces sagrados.—Europeos
de Rangoon que no han visitado
nunca la pagoda de los tres cabellos de Buda.—Miedo
á las muchedumbres de peregrinos.—El orgullo
británico y los pies desnudos.—Un entierro de fanáticos
de Madrás.—El templo más antiguo del
mundo.—La interminable escalera, su mercadillo y
su basura.—La montaña de oro, centro de la meseta
sagrada.—Pagodas, pagodones y pagodines.—Gran
variedad de imágenes de Buda.—Mi amigo el
joven bonzo.—Cosas horripilantes y curiosas que me
enseña.] | [304] |
| [XXII.—LA BAHÍA DEL DIAMANTE.—Un brazo del
Ganges.—La yungla y sus gentes.—El camino de
Calcuta.—Cañonazos de sus defensores.—Abandonamos
el Franconia.—Invasión alada.—La marina
fluvial de los indostánicos.—El maquinismo inglés
en las riberas del Ganges.—El yute.—Fabricación
de sacos para toda la tierra.—Los homenajes al río
sagrado.—Caimanes y flores.] | [319] |
| [XXIII.—EL QUEMADERO DE CALCUTA.—Caras europeas
y vestiduras exóticas.—Los ghats del Ganges.—Las
estadísticas médicas de la India.—Un cortejo
fúnebre.—La última oración.—Los fugitivos de
la muerte convertidos en animales.—Las hogueras
de la mañana.—El horrible enano del Quemadero y
sus clasificaciones.—Cremación de una madre que
parece una niña.—Las purificaciones preliminares.—Cadáver
de pobre esperando que alguien pague
su leña.] | [329] |