—Todos los hombres son lo mismo, y nuestros progresos puramente exteriores, mecánicos y materiales. Aún no ha llegado la gran revolución, la interior, la que inició el cristianismo sin éxito alguno, pues ningún cristiano practica sus enseñanzas. Lo que he aprendido es que debemos crearnos un alma nueva, y entonces todo será fácil. Necesitamos matar el egoísmo; y así, la abnegación y la tolerancia, que ahora sólo conocen unos cuantos espíritus privilegiados, llegarán á ser virtudes comunes de todos los hombres.

FIN

ÍNDICE

[I—LA CAPITAL DE BENGALA.—Servidumbre de los hoteles de Calcuta.—Cuervos y chacales.—El «Agujero Negro».—Las vacas sagradas.—El toro, igual al hombre.—Casamientos infantiles.—Devotos de Siva y sacrificio sangriento á Kali «la Negra».—El árbol-bosque.—La fiesta anual de las serpientes.—Los sapwallas de Calcuta.—El faquir color de vino y sus juegos extraordinarios.—Lo que sacó de una de mis solapas, haciéndome saltar atrás, con gran parte del público.][5]
[II—EL PADRE GANGES.—Cómo se duerme en los vagones-camas de la India.—Aparición del Ganges.—La sagrada ciudad de Benarés.—La orilla derecha y la orilla izquierda del río santo.—Buda y su «Sermón bajo el árbol».—La fiesta primaveral del Sivarat.—Navegación por el Ganges.—El baño de los peregrinos.—Los palacios de Benarés.—Olas de flores y cadáveres flotantes ó quemados.—El templo caído en piezas.—Las honras fúnebres del santo bracmán.—Un tenor mahometano canta las glorias del padre Ganges.][24]
[III—LA SAGRADA BENARÉS.—Bañistas casi desnudas en el Ganges.—Frisos lascivos de una pagoda.—Las mujeres en la realidad y como las imaginaron los artistas indostánicos.—El baño de las viudas y sus horribles vecindades.—El «Templo de Oro».—La «Fuente de la Sabiduría».—Tolerancia religiosa de los fanáticos.—Las bayaderas, que nadie llama aquí bayaderas.—El «Templo de los Monos».—Lo que dijo Mark Twain.—El chófer musulmán y sus zapatos.—Odio religioso explotado por los dominadores.—La obra generosa y difícil de Gandy.—Tantas Indias como religiones.][42]
[IV—LA ÍNSULA DE TAPROBANA.—Viaje á Darjeeling.—La India fría.—Visión del majestuoso Himalaya, llamado ahora Everest.—Salimos de la bahía del Diamante.—Otra vez el mar tropical.—Los infortunios del heroico Rama.—Cómo el rey de los monos le prestó ayuda, construyendo un puente de la India á Ceilán con todo su ejército de cuadrumanos.—La ínsula de Taprobana y sus maravillosas riquezas.—El «Pico de Adán».—Los grandes hoteles de Colombo.—«¿Viene usted á cazar tigres?»—La avenida central de la ciudad y sus transformaciones políglotas.—Hombres con peineta y faldas.—Indos con apellido portugués.—Budistas y brahmanistas.—Por qué los ingleses procuran que los indostánicos sigan llevando los pies descalzos.][59]
[V—POR EL INTERIOR DE CEILÁN.—Mujeres que trabajan en los caminos.—Los campos bajos de Ceilán.—Plantaciones de té y de canela.—Una boa junto al automóvil.—Jardín zoológico sin jaulas.—Tigre real sobre el camino.—La vegetación de las montañas.—Elefantes que aran.—Nuestro encuentro con uno de ellos, asustado por el automóvil.—Actuación militar de los elefantes.—Los maravillosos jardines de Peradenya.—El lago de Kandy.—Templo del Diente de Buda.—Procesión de elefantes con la divina reliquia.—El arzobispo de Goa, la Inquisición portuguesa y el diente sagrado.—Ineficacia de las medidas violentas contra la fe.][76]
[VI—LA OPULENTA BOMBAY.—Los portugueses en la costa de Malabar.—Alburquerque y sus grandiosos proyectos.—Cómo los tesoros de la India entristecieron durante un siglo á los reyes de España, dueños de América.—La vieja ciudad de Goa y el cuerpo de San Francisco Javier.—Modo de hacer dinero usado por el gobernador de Goa.—Bombay vendido á los ingleses por diez libras al año, que nunca fueron pagadas.—Las castas de Bombay.—Los mercaderes opulentos de sus bazares.—El gran krac del algodón.—Las epidemias.—El «Mercado de los ladrones».—Mujeres en jaulas y mahometanas que se afeitan.—Un cónsul que acaba por ceder su casa á una inquilina más antigua instalada en el jardín.][92]
[VII—El GRAN MOGOL.—Camino de Delhi.—Su historia remotísima.—Ciento veintiséis kilómetros de ruinas históricas.—Las numerosas ciudades anteriores á Delhi.—El famoso Timur-Lank, «Cojo de hierro».—Enrique III de Castilla envía embajadas á Tamorlán.—Las dos odaliscas bautizadas.—Rui González de Clavijo y su viaje á Samarcanda.—Sus relatos sobre las particularidades de los «marfiles», vulgo elefantes.—El anillo de Tamorlán y las «metáforas» de Clavijo.—Los Grandes Mogoles herederos de Tamorlán.—El soberano más rico del mundo.—Los palacios portátiles del Gran Mogol y sus caravanas de elefantes y camellos cargados de riquezas.—El trono del Pavo Real y los otros siete tronos.—Montones de perlas, diamantes, esmeraldas y rubíes.—El famoso brillante «Gran Mogol».—Decadencia de Delhi.—Saqueo y degüellos ordenados por el conquistador persa.—Los Grandes Mogoles del siglo XIX pensionados por los ingleses.—Miseria de la corte de Delhi y supervivencia grotesca del antiguo fausto.—El último Gran Mogol cobrando en secreto sus aparentes munificencias.][106]
[VIII—PALACIOS, TESOROS Y TUMBAS.—Las calles rectas de Delhi.—El ruidoso movimiento de su vía central.—Riquezas y suciedades.—Los joyeros de Delhi y sus maravillosas maletitas.—Prestigio de la moneda americana.—La Gran Mezquita.—El palacio-fortaleza de los Grandes Mogoles.—Mármoles incrustados de joyas.—«Si el cielo ha descendido alguna vez sobre la tierra... es aquí.»—Vestigios de saqueo.—El palacio afeado por los ingleses.—Huída del último Gran Mogol.—Revolución de los cipayos.—Las ciudades abuelas de Delhi.—El minarete de Kutab.—Mausoleos por todas partes.—Un clavo de quince metros.—Cómo el rey Anang-Pal inmovilizó á la serpiente del pecado en las entrañas de la tierra, y después la dejó escapar.][121]
[IX—EL TAJ-MAAL.—Shah-Jehan, el Gran Mogol de las obras maravillosas.—Riquezas del palacio de Agra.—El místico monumento del amor.—Historia de Shah-Jehan y su esposa Arjumand Banu.—Romántico final del emperador artista.—Una montaña blanca de mármol sobre la tumba de dos enamorados.—El jardín del Taj-Maal visto de día.—La ruinosa ciudad de Sikandra y el subterráneo de Akbar «el Victorioso».—Prestidigitadores, mercaderes y faquires ante la terraza del hotel.—El Taj-Maal bajo la lluvia láctea de la luna.—Voces acuáticas en la noche.—Y este prodigio se repetirá para otros en el curso de los siglos... y yo no lo veré más.][140]
[X—LAS TORRES DEL SILENCIO.—Los parsis y su mitra charolada.—El fuego sagrado.—Los magos de Zaratustra y sus purificaciones.—El jardín de la muerte.—Entierros sin tierra.—Los buitres devoradores.—Desfile de hombres blancos.—La isla de Elefanta y sus templos subterráneos.—Monumentos construídos con la piqueta en Ellora.—Las tribus perforadoras de montañas.][157]
[XI—AL PARTIR DE LA INDIA.—Embarque en Bombay.—El error de Colón y los indios de América, que no son indios.—Los rajás, su decadencia y su lujo.—Una pieza de artillería, toda de oro.—Ansia de los indostánicos por las distinciones.—Sus innumerables castas.—La feroz hambre de la India.—Vegetarismo excesivo del indígena.—Los valerosos sikhs y el heroico rey de Lahore.—Volvemos á las comodidades occidentales.—El Franconia entra en el mar Rojo, que es intensamente azul.—Barcos de peregrinos á la Meca.—La lluvia invisible del mar Rojo y sus fosforescencias.][169]
[XII—EL PAÍS DE LOS AROMAS.—Las «tierras celestiales».—El «triángulo» de la protohistoria.—Civilización de los remotos hymiaritas ó sabeos.—Balkis ó Makeda, la reina de Saba.—Cómo su hijo robó las Tablas de la Ley, llevándolas de Jerusalén á la capital de Abisinia.—Las leyendas del País de los Aromas.—Port Sudán.—Los vendedores de marfil.—«Vaya usted á Kartum.»—Las calles de Port Sudán.—El ferrocarril del desierto.—Las primeras gacelas.—Aldeas sudanesas.—La biografía escrita en el rostro á cuchilladas.—Kartum la misteriosa.][181]
[XIII—NILO BLANCO Y NILO AZUL.—Mohamed-Alí, tirano progresivo, y su civilización violenta.—Fundación de Kartum.—Aparece el Mahdí.—La guerra de los derviches.—El novelesco general Gordon.—Famoso sitio de Kartum.—El ferrocarril estratégico desde Port Sudán que venció al Califa.—Mis recuerdos juveniles de la época de Gordon.—Ruinas de Meroe.—Los etíopes agrupados en las estaciones.—Van pasando caravanas.—El asno y el camello.—En Kartum.—Hombres con camisa de mujer.—Yates alquilados para cazar hipopótamos y leones en el Nilo Blanco.—Otra vez el marfil.—«Vaya usted á Omdurmán.»—Los coptos.—El Nilo Azul en la noche.—La fresca canción del agua.][197]
[XIV—LA CIUDAD DEL MAHDÍ.—El despertar en el oasis.—Un harén en tranvía.—Campamento convertido en ciudad.—Los descendientes de los mahdistas.—El palacio de los Califas.—Las ametralladoras, el landó y el piano del heredero del Mahdí.—La tumba del «Dirigido por Dios».—Un fantasma alimentado con dátiles.—El mercado de Omdurmán.—Pierdo la pista del marfil.—Hacia la frontera egipcia á través del desierto.—Pirámides que se transforman en montañas y lagos que no existen.—Las olas de arena.—Cómo desapareció una compañía de soldados egipcios.—Estaciones sin nombre.—Los viajes de las gacelas para beber.—Llegada al Nilo.—Un hotel blanco de tres pisos.—Dulzuras de la atmósfera húmeda.—El hotel que se despega de la orilla.][215]
[XV—LOS COLOSOS DE ABU-SIMBEL.—El despertar antes del alba.—La muralla de ébano.—Vemos el primer templo egipcio á la luz de una linterna.—Amanecer en el Nilo.—Los cuatro gigantes rojos surgen de la sombra.—El flechazo del sol naciente en las entrañas del templo.—Los cuatro dioses del santuario crepuscular.—Mentiras y fanfarronadas de Ramsés II, llamado el Gran Sesostris por los griegos.—La Historia, estafada por este monarca.—Aparición del bacshis.—Un monstruo legendario que traga monedas de plata.—Navegación Nilo abajo.—Campos donde cazaban á los esclavos nubios.—Las fellahinas.—Efectos del gran embalsamiento de Filaé.—Mirajes del Nilo.—La hora de cristal.—Cae la noche.][233]
[XVI—EL LAGO DE FILAÉ.—El Nilo clásico y el mecanismo de sus inundaciones.—Ceremonias populares al elevarse las aguas.—Inconvenientes y ventajas del gran dique de Assuan, que forma el lago de Filaé.—Las cataratas del Nilo no existen.—La barca, sus remeros y el hermoso fetiche cantor.—Inquietudes de los padres musulmanes.—El trabajo egipcio hecho á coro.—Los templos sumergidos de la isla de Filaé.—Aspecto relativamente europeo de Assuan.—Creemos estar ya en nuestra casa.—Los espantamoscas y la más terrible de las plagas de Egipto.—La noche en Luxor.—Vuelvo á encontrar la exuberante abundancia de marfil y resuelvo definitivamente mis dudas.][250]
[XVII—TEBAS, LA DE LAS CIEN PUERTAS.—El papiro y el loto.—Memfis y Tebas.—Los faraones del Alto Egipto.—Tebas, la de los cien pilones.—Falta de edificios civiles en las ruinas egipcias.—Cómo vivía el pueblo.—La lluvia, más temible que un temblor de tierra.—Decadencia de Tebas originada por sus reyes.—Cortejos esplendorosos de los faraones.—Alianza estrecha de los monarcas y los sacerdotes.—El palo, batuta directora de la vida egipcia.—Los hijos actuales de los fellahs.—La admirable columnata de Karnak.—Cómo eran los templos egipcios.—La soledad de Tebas durante largos siglos.—Eremitas cristianos de la Tebaida.—Las tentaciones de San Antonio.—Ruinas de Tebas animadas por el diablo.—Nuevos siglos de soledad.—Los soldados de la República aplauden la más asombrosa de las decoraciones.][267]
[XVIII—EL VALLE DE LOS REYES.—La Tebas de la orilla izquierda.—Cuatro kilómetros de sepulturas.—El cadáver y su «doble».—Cómo los embalsamadores preparaban las momias.—Arquitectura de los hipogeos.—Astucias de los constructores para desorientar á los ladrones de tumbas.—La comida del muerto y de su «doble».—Los egipcios añaden el alma á estos dos seres encerrados en la tumba.—El tribunal de Osiris y la balanza para pesar las almas.—La primera concepción del Infierno y el Purgatorio.—Una aristocracia intelectual guardando en el misterio su monoteísmo.—El Valle de los Reyes.—El «snobismo» esperando ante la puerta del faraón puesto de moda.—La tumba del padre de Ramsés.—Amenofis II obligado á recibir diariamente una muchedumbre irrespetuosa.—Las horribles momias de cabellera bermeja.—Los colosos de Memnón, que nunca representaron á este personaje mitológico. Cómo les dieron tal nombre, y el saludo musical de Memnón á su madre.—Arando con un camello y un asno.—Lo que me dijo el dueño de esta yunta extraordinaria.][287]
[XIX—LAS PIRÁMIDES Y LA ESFINGE.—Las ruinas de Memfis.—Camellos para retratarse.—«¡Al fin te veo!»—Las pirámides de Gizéh.—Otras pirámides más antiguas.—La Esfinge y su rostro enigmático.—Ponemos en lo que nos rodea el misterio que llevamos dentro de nosotros.—Remotísima antigüedad de estos monumentos.—La civilización todavía más remota que los produjo.—Diversa duración de la historia judía.—Imposibilidad de colocar la una dentro de la otra.—Las Pirámides, saqueadas hace miles de años.—Inutilidad de estos monumentos orgullosos.—Dos leyendas de la tercera pirámide.—Nitokris, «la bella de las mejillas de rosa».—El incesto faraónico.—Cómo Nitokris vengó á su esposo y luego se dió muerte.—La cortesana Rodopis.—Su ascensión á faraona gracias á una sandalia de papiro.—La novela, hermana mayor de la historia.][305]
[XX—EL MUSEO DEL CAIRO.—Cómo nació la egiptología.—El joven Champollion y la famosa piedra de Rosetta.—Los descubrimientos de Mariette.—Trabajos de Maspero.—La policromía egipcia.—Setenta siglos encerrados en un palacio blanco.—La escultura, superior á la pintura.—Nunca existió una religión egipcia.—Infinita variedad de dioses y cultos.—Los dioses triunfando ó decayendo según la suerte política de la ciudad en que nacieron.—Los animales sagrados.—Vida compleja y contradictoria de los egipcios, falsamente tenidos por un pueblo inmóvil.—El misterio científico de los sacerdotes.—Pararrayos en los templos.—Vuelta á la alegría de la vida, después del período tebano.—La momia de Ramsés II viejo y de su padre joven.—Cómo Sesostris resucitó, después de tres mil quinientos años, para dar á los empleados del Museo el mayor susto de su vida.][324]
[XXI—LA UNIVERSIDAD DE EL-AZHAR.—Una esposa cristiana de Mahoma.—Jacobitas y bizantinos.—Los árabes se apoderan fácilmente de Egipto.—Fundación del Cairo, llamada Babilonia durante la Edad Media.—Saladino y los sarracenos.—Destrucción definitiva de Memfis.—Los egipcios modernos.—Falda corta, á la moda de Europa, y manto de harén.—Las intrincadas calles del Cairo árabe.—La Ciudadela.—La Universidad de El-Azhar.—Libertad absoluta de estudiantes y profesores.—Musulmanes de todos los países.—Pobreza de los escolares de El-Azhar.—Futuros agitadores del Islam.—Lecciones recitadas con balanceos.—Un guía fanático.—Ni bibliotecas, ni libros.—Inesperada petición surgida de un corro de futuros teólogos.—Cólera y vergüenza de mi guía.][343]
[XXII—FIN DEL VIAJE.—Las fértiles tierras del delta.—Alejandría.—Monumentos desaparecidos.—Lo que fué Alejandría en la historia intelectual del mundo.—Judíos alejandrinos.—Explotación de momias egipcias en la Edad Media.—La carne de momia, medicamento europeo.—Fabricación de momias falsas.—El Mediterráneo.—Islas napolitanas que pertenecen á la historia española.—La cúpula de San Pedro.—Despertar frente á Monte-Carlo.—«¿He soñado mi excursión alrededor del mundo?»—Un equipaje que asombra y hace reir.—La plaza del Casino.—«¡Todo está igual!»—Curiosidad y preguntas.—Hago el resumen de lo que he visto en mi viaje.][362]

NOTAS:

[1] Cervantes, no sabemos si por burla ó por descuido, llama á esta isla Trapobana.

[2] Kamsin significa "cincuenta" en árabe, y llaman así á este terrible viento egipcio porque dura cincuenta días.