Le produjo alguna sorpresa ver que «el hombre fúnebre» iniciaba un asomo de sonrisa y de saludo. «¡Ah, bellaco!» Ahora le miraba como si quisiera hacerse amigo suyo. Era sin duda a impulsos del miedo que acababa de pasar... Y acogiendo esta muda amabilidad con desdeñosa altivez, siguió adelante, sin responder al saludo.

La gloria salió a su encuentro. Le rodearon las gentes en la cubierta, mostrando gran interés por su salud. Hasta las damas menos comunicativas le pedían noticias. Ahora sí que podía llamarlos a todos de verdad «mis queridos amigos». Sonreían algunas señoras, con el dulce reproche femenil que lamenta y celebra a un mismo tiempo las temeridades del valor, y le amenazaban cariñosamente moviendo una mano con el índice en alto. «¡Ah, calaverón!... ¡Mala persona!»

El doctor Zurita, enterado por sus hijos de lo ocurrido, se acercó a Maltrana con la irresistible simpatía que inspiran los actos de coraje a todos los de su país.

—¡Ah, gallego diablo!... Ya me lo han contado todo. Muy bien... Tome uno de hoja.

Y le dio el mejor de sus habanos como un tributo de admiración.

Todos le miraban los pies, fijándose en sus zapatos blancos de lona. Los otros los guardaría seguramente abajo como un recuerdo. Muchos querían examinarlos para apreciar los destrozos del proyectil. Las mujeres, con súbita inquietud, le obligaban a sentarse al lado de ellas.

—No haga locuras, Maltranita; tenga cuidado. Las heridas en los pies, por insignificantes que parezcan, traen a veces malos resultados.

Y algunas se lanzaban a recordar heridas sufridas por individuos de su familia, accidentes de la vida en la Pampa, con cuyo relato se iban olvidando del héroe.

—No pasee, señor; ande lo menos posible. Es un consejo de la experiencia.

Esto le dijo en francés una voz tímida y respetuosa; y al levantar los ojos, vio Maltrana al «hombre lúgubre». ¡Éste también se unía a la general admiración!... ¡Un hombre que se hallaba bajo la amenaza del presidio dejaba en olvido su propia suerte para interesarse por su salud!... ¡Qué gran cosa el valor!