—Ese pobre se muere—dijo en voz baja—. Está en las últimas. Tal vez no exista en estos momentos. Y el infeliz llama a don Isidro; quiere verlo para saber si realmente vamos a Buenos Aires. Una manía de moribundo... Yo he pensado que nada cuesta darle esta satisfacción, y voy en busca de Maltrana hace media hora. Es extraño que no lo encuentre. ¿Sabe usted dónde está?
Ojeda hizo una señal negativa... Y sin embargo, de querer él, lo hubiese podido encontrar en dos minutos. Nélida e Isidro habían desaparecido desde media tarde.
Al anochecer, cuando acababa de sonar el toque preparatorio de la comida, volvió a encontrarse con don Carmelo.
—Se acabó. El pobrecillo ha muerto. Voy a ver al carpintero para que lo tenga todo listo. Esta noche... ¡al agua!... ¡Pobre galleguito!
Maltrana se presentó en el comedor cuando los camareros servían el segundo plato. Tomó asiento junto a su amigo con cierta timidez, a pesar de la satisfacción y el contento de sí mismo que respiraba su persona. Fernando notó algo extraordinario en su aspecto. Lucía una flor en la solapa del smoking. De su cabeza surgía un perfume fuerte. Adivinábase que había hecho gastos extraordinarios en la peluquería. Emanaba de toda su persona un manifiesto deseo de embellecerse, de hacer olvidar el Maltrana de antes.
Apartó los ojos de los de su amigo, temiendo ver en éstos una expresión de reproche.
—El enfermo de que me habló usted muchas veces ha muerto hace poco rato.
«¡Ah!...» La exclamación de Isidro revelaba indiferencia. ¿Qué iba a remediar con su dolor? Él tenía cosas más importantes en qué pensar.
—Ha muerto llamándole—continuó Ojeda—. El pobre necesitaba consuelo y quería verle. Pero don Carmelo lo ha buscado a usted inútilmente por todo el buque.
Otra vez lanzó Maltrana la misma exclamación incolora. Y huyendo los ojos, hizo un gesto evasivo. Él tenía mucho que hacer: había estado en su camarote hablando con Martorell del futuro Banco... Y no dijo más, como si temiera que Fernando le acusase de mentiroso por haber visto al catalán en algún otro sitio durante la tarde.