Ha transcurrido cerca de una hora. Por un camino se ve avanzar al galope un escuadrón de caballería. Por otros se presentan compañías de infantería y escuadras de polizontes. Llegan carruajes cerrados, con el escudo de la Cruz Roja. Empiezan á descender camillas por la cuesta del desmonte.
De los fúnebres acordeones de abajo salen grupos de hombres arrastrando bultos inánimes. Uno... dos... tres... cuatro... cinco. ¡Cuándo acabará esa extracción horripilante! Junto á mí pasan hombres y mujeres sostenidos en brazos y con la cabeza entrapajada. Unos la dejan pender sobre los hombros vecinos con mortal desmayo; otros gimen con palabras extrañas que no puedo entender.
La caballería da una carga á la muchedumbre curiosa, para limpiar los alrededores. Los infantes austríacos entran á la bayoneta, con furiosos gritos de los oficiales y victorioso tremolar de sables.
Las mujeres se apelotonan en torno mío, como si mi calidad de víctima las sirviese de amparo para permanecer en su sitio... ¿Por qué sigo aquí? ¿De qué sirve mi presencia?
Me restriego el pecho, contusionado por el choque de la mesa y el peso de mis vecinos. El costillaje me duele cada vez más, al desvanecerse el primer aturdimiento de la emoción. Escupo sin cesar, pensando medroso en el color púrpura... No; no hay nada roto.
Empleando el idioma universal de la mirada y la seña, coloco una de las maletas en la cabeza de un muchacho, me defiendo galantemente de las mujeres que quieren encargarse de la otra, y escoltado por estas amigas, que hablan y hablan sin descorazonarse ante mi silencio, emprendo la marcha, al través de campos recién labrados y movedizos, hacia un camino por el que veo pasar un tranvía eléctrico.
¿Para qué permanecer aquí, donde á nadie conozco y nadie me entiende? Voy á Budapest á tomar otra vez el tren, que me inspira un pánico invencible.
Y así entro en la verdadera Europa, á pie, al través de los campos, llevando mi hato al hombro, lo mismo que un invasor oriental de hace siglos, atraído por los esplendores de Occidente.
FIN
Agosto-Noviembre 1907.