Á escudriñar las cosas reservadas

En su estrecha pocilga y bajo rancho?

¡Oscuras sabandijas levantadas

Del polvo de la paja, y de la escoria

De las putrefacciones engendradas!

¿Podreis meter la mar en una noria;

Tener el viento en un costal atado;

Cubrir el sol, privarnos de su gloria?

Ni más ni menos estará encerrado

En vuestro pecho aquel profundo abismo