Andar surcando el ancho mar profundo,

Seis dedos de la muerte, en pino y brea,

Sujeto al soplo de Eolo furibundo;

Atravesar de la biforme y fea

Scila y Caribdis el estrecho seno,

Por ver el monte dó llegar desea;

Si un torreznero, de malicias lleno,

Y de cecina y nabo el tosco pancho,

De ciencia falto y de virtud ajeno,

Se ha de poner repantigado y ancho