Y en la lid suya cogido;—
El temor y la esperanza
Con que el bien y el mal se alcanza
En las empresas de amor
Aquí muestra su valor,
Su buena ó su mala andanza...
Cito la composicion que conozco más perfecta y que más se acerca á la estructura de la décima inventada por Espinel, por lo mismo que la diferencia que entre una y otra combinacion métrica existe, es tan fácil de observar. La décima de Espinel constituye una composicion tan perfecta como el soneto, sin sus pretensiones heróicas, por cuya razon ha sido siempre preferida á éste para expresar un pensamiento completo, aunque más sencillo que el que al soneto corresponde. La décima se compone de dos estrofas de cuatro versos octosílabos cada una con consonantes del primero con cuarto, y del segundo con tercero, entre las que se introducen otros dos versos octosílabos auxiliares del pensamiento para ligar entre sí la tésis y la conclusion: los consonantes de estos dos auxiliares se ligan el primero con el cuarto y el segundo con el séptimo. La tésis de la composicion, en la décima, se presenta y desenvuelve en la primera redondilla; el silogismo para la prueba del pensamiento se establece en los dos versos posteriores, y la segunda cuarteta completa con perfeccion el raciocinio poético. Esto no era lo conocido ni practicado antes de Espinel, aparte del elemento armónico en la rima de su nueva composicion. Espinel sólo nos dejó un modelo de su obra: aquellos versos que comienzan así:
No hay bien que del mal me guarde
Temeroso y encogido,
De sin razon ofendido,