De quien yo las formo ahora.
Y es tal la falta, señora,
De este bien, que de pensallo
Confuso y triste me hallo,
Que si por vos me preguntan
Los que mi daño barruntan,
De pura vergüenza callo...
¡Lástima grande que un nombre tan ilustre como el de D. Gregorio Mayans y Císcar fuese el que se distinguiera más en esta clase de acérrima oposicion al mérito de esta invencion!
No habia de estar, sin embargo, solo entre los impugnadores de las obras del infortunado poeta de Ronda. Al fin de las Rimas, impresas en 1591, Espinel, que presumia de gran latino y de buen discípulo de Horacio, habia publicado una traduccion de la Epístola á los Pisones, dedicada á D. Pedro Manrique de Castilla, de la casa de los Vargas, que fueron siempre tan favorecedores suyos. Era la primera traduccion del Arte poética de Horacio que se hacia en castellano y una tambien de las primeras en las lenguas neolatinas. Comentaristas del preceptista del Lacio los habia á centenares dentro y fuera de España; pero estos comentarios estaban escritos en latin bárbaro moderno y abundaban más en audacias pedantescas que en sabia doctrina para la mejor inteligencia del texto. Por último, todos los datos que resultan del exámen de la traduccion de Espinel, y sobre todo el de su defectuosa versificacion castellana, inducen á sospechar que esta fué ensayo de sus primeros aleteos poéticos, probablemente practicado en las mismas escuelas rondeñas de Juan Cansino, antes de visitar por vez primera las celebradas aulas de Salamanca. Ni en bien ni en mal se habia ocupado la crítica de esta produccion, ciertamente la menos pretenciosa de Espinel, cuando proyectando D. Juan José Lopez Sedano comenzar la publicacion de su Parnaso Español en 1768, ocurriósele encabezar su obra con la produccion poética del Arte de Horacio, hecha por nuestro poeta. Verdaderamente ningun editor que publica un libro, empieza por desacreditarlo; antes bien lo encomia y prepara á fin de que obtenga el favor del público. Esto hizo Lopez Sedano con aquella obrilla, y esto bastó para alborotar los nervios al famoso D. Tomás Iriarte, que no tardó en abrir en las Gacetas de la época la polémica más descomunal contra la traduccion, contra el editor, contra Espinel y contra el Parnaso. El secreto de esta contienda estaba en que Iriarte, valiéndose de un inmenso catálogo de traductores y comentaristas, principalmente franceses, posteriores al poeta de Ronda, los más modernos y aun casi modernísimos, habia emprendido una nueva traduccion del Arte poética en verso castellano, y él, como apasionado autor, la creia la mejor cosa que se habia hecho en el mundo. Por otra parte con la discusion arrebatada, casi escandalosa, lograba llamar y aun interesar la opinion hácia su nueva obra.
La traduccion de Iriarte no oscureció la de Espinel, aunque el nombre de éste fué objeto de toda clase de irreverencias, y el migajon de la disputa se contiene en varios folletos de la época, de estéril y cansada lectura. La primera impugnacion de Iriarte se halla en el tomo IV de la Coleccion de obras en verso y prosa de D. Tomás Iriarte, (Madrid: impr. de Benito Cano: 1777). Contestó Lopez de Sedano en las Notas al tomo IX y último del Parnaso Español, (Madrid: impr. de D. Antonio de Sancha: 1778, pág xlvj á ljv). Replicó nuevamente Iriarte en el tomo VI de sus obras (1783) con un largo folleto titulado: «Donde las dan las toman, diálogo joco-serio sobre la traduccion del Arte poética de Horacio y sobre la impugnacion que de aquella obra publicó D. Juan José Lopez de Sedano al fin del tomo IX del Parnaso Español,» y finalmente en dos volúmenes en octavo y bajo el pseudónimo del doctor D. Juan María Chavero y Eslava, vecino de la ciudad de Ronda, dió Lopez de Sedano en 1785 á las prensas de D. Félix de Casas y Martinez, en Málaga sus «Coloquios de la Espina entre D. Tirso Espinosa, natural de la ciudad de Ronda y un amanuense natural de la villa del Espinar, sobre la traduccion de la Poética de Horacio hecha por el licenciado Vicente Espinel y otras espinas y flores del Parnaso Español.» La disputa fué cansada, larga y fatigosa, y aquí no queda más espacio que para dar la noticia ya apuntada.