Vuelta octava.
«Amonestado que diga la verdad, se le dió octava vuelta de cordel á los brazos, y decia muchas veces, acábame de una vez, no sea parte el dolor para que yo diga lo que no hice, acábame de una vez la vida.
Vuelta nona.
«Amonestado que diga la verdad, se le dió nona vuelta de cordel en los brazos: hayan misericordia de mí, que yo olgara cien mil veces que fuera verdad, para no me ver en esto, que no permitan que yo diga lo que no hice.
Vuelta décima.
«Amonestado que diga la verdad, se le dió la décima vuelta de cordel, dió voces y dijo: que pluguiera á Dios que hubiera hecho lo que le levantan.
«Preguntado qué es lo que habia de ser verdad y qué es lo que le levantan, dijo que eso que está en ese proceso, y no se lo pudo sacar mas, y que no sabia lo que estaba en él; acábame, acábame, lo cual dijo á grandes voces, y pluguiera á Dios que fuera verdad, por que mi cuerpo no padeciera.
«Preguntado qué habia de ser verdad.
«Dijo: qué sé yo, eso que está en ese proceso, que yo guardo la ley de Moysen porque no padezca mi cuerpo.
«Preguntado si es mejor guardar la ley de Moysen y padecer el alma, que padezca el cuerpo.