«Amonestado que diga la verdad, se le tornó á poner la argolla de hierro en el cuello, y dijo en voz algo alta: ay, Sr. Illmo., que ya la he dicho, así Dios se acuerde de mi alma.
«Lo cual todo visto por los dichos Sres. Inquisidores y ordinario, mandaron cesar en el tormento, no lo habiendo por suficientemente atormentado y con protestacion de lo continuar cada y cuando que convenga. Y asi se le notificó y dijo que lo oia.
«Y con esto fué desligado de los brazos y llevado á su cárcel, donde curado y mirado á lo que pareció, aunque lastimado, no habia lission ni quebradura.
«Acabóse esta diligencia del tormento como á las diez horas y media de la mañana.
«Passó ante mí.—Pedro de Mañosca.»
A pesar de todo, á este testigo le fué dado garrote, y fué quemado en el auto de fe del día 8 de diciembre de 1596, en cuyo auto corrieron la misma suerte la mayor parte de las personas de la familia Carabajal, como se verá más adelante.
Isabel Rodríguez, mujer de este desgraciado y madre de sus cinco hijos, sufrió también el tormento, soportando nueve vueltas de cordel en los brazos, nueve garrotes en el potro y tres jarros de agua, después de lo cual confesó y salió también al auto de fe mencionado, condenada á cárcel perpetua.
El marido tenía 36 años de edad y la mujer 32.
*
* *
D. Luis de Carabajal siguió en la prisión, y siguiéronse los procesos de su madre y hermanas, sólo que ya entonces Luis de Carabajal fué conocido con el nombre de José Lumbroso porque declaró