Salazar quedó aún en la Nueva España intrigando con los visitadores y gobernadores que el rey enviaba.

Pasó después á España, donde se le confió el mando de una flota que venía á México, en compañía de la armada que mandaba D. Hernando de Soto; pero al salir de Cuba, Salazar desobedeció á Soto, y en poco estuvo que Soto no le hubiese ahorcado.

Desde entonces los nombres de Salazar y de Chirino se pierden en la oscuridad, y desaparecen como dos gotas de agua que caen en el mar.

Sin embargo, algunos dicen que Chirino murió á manos de los indios en Jalisco.

Tal fué la suerte de los primeros tiranos que tuvo México después de la conquista.

Vicente Riva Palacio.

LA SEVILLANA

I
La Tempestad

En una hermosa tarde del mes de Octubre del año de 1550, una barca pequeña se desprendió del embarcadero de Veracruz y se hizo mar afuera. Iban en ella dos bogas, un viejo piloto manejando el timón, y un grueso personaje vestido con un largo gabán ó pellica oscura, y un sombrerillo arriscado sin plumaje alguno, al estilo de los que usaban los que no se consideraban como hijodalgos. Cuando hubieron pasado los arrecifes, el piloto hizo señal á los remeros de que bogaran más despacio, y se dirigió al hombre gordo.

—¿Piensa vuesa merced que en esta cáscara de nuez lleguemos á Cádiz ó al Puerto de Palos?