El secretario volvió antes de una hora con un hombre embozado hasta los ojos en un ferreruelo negro. Era el marqués del Valle.

—Don Gastón, dijo conmovido, jamás mi casa olvidará lo que os debe.

—Guardad, Marqués, para otra ocasión esos cumplidos, le contestó el Virrey tendiéndole la mano, y tratemos ahora de concluír definitivamente todos estos enojosos procesos. ¿Sabéis que los oidores os condenarán á muerte?

—Me habrían ya degollado, á no haberlo impedido tan oportunamente el noble Don Gastón.

—Es verdad, Marqués, es verdad; esos hombres están sedientos de sangre. Han condenado á muerte á Don Luis Cortés.

—¡Villanos!—dijo el Marqués exaltado; el más inocente, el mejor de los hijos de mi noble y valiente padre. ¡Pero eso no es posible!

Don Gastón sonrió tristemente y contestó al Marqués:—Todo es posible en esta tierra y con estos hombres. Escuchad. Lo que voy á hacer en este momento me puede costar la vida, ó cuando menos el virreinato. No importa. Quiero salvar el nombre histórico de los españoles. Tres viejos miserables, llenos de odio y de rencor, no deben enviar al patíbulo á los hijos del capitán más grande que ha tenido la Europa. Os salvaré......

—Don Gastón, interrumpió el marqués del Valle, os explicaré......

—Nada tenéis que explicarme...... traidores no los ha habido en vuestro linaje, vos lo habéis dicho...... tampoco quiero obligaros. Cumplo con mi conciencia y mi fe de hidalgo y de español. Firmaré la sentencia de Don Luis, pero en revisión será condenado sólo á la confiscación y á servir á su costa diez años en Orán. En cuanto á vos, partiréis para España en la flota de Juan de Velasco. Si el Rey os mata allá, morid como cristiano y como caballero, que el Rey sabrá por qué mancha su manto con la sangre del que dió á Castilla el vasto reino de Nueva España: si os perdona, buena pro os haga. Todo está dicho, y ni una palabra más.

Don Gastón tocó la campanilla y el secretario entró.—Iréis á casa de los oidores y los traeréis al palacio, diciéndoles que el servicio de S. M. los llama inmediatamente.