El secretario salió y el marqués del Valle y el Virrey quedaron platicando familiar y amistosamente de las cosas de la tierra y de las cosas de España.

Los oidores llegaron y se sorprendieron de encontrar al marqués del Valle en palacio, en vez de estar encerrado en su prisión.

—No podemos tratar ni hablar, dijo Ceynos indicando al Marqués, mientras una persona que debía estar en la prisión se halla en......

Don Gastón tomó todo el aire resuelto é imperioso de quien tiene fijada en la conciencia una resolución irrevocable.

—El Virrey sí puede hablar, y hablará pocas cosas, pero serán decisivas,—dijo encarándose, y sin darles asiento. La sentencia de muerte de Don Luis está firmada, pero en revisión sólo tendrá la pena de servir diez años á su costa en Orán, y quedará confirmada la confiscación de sus bienes.

—Su señoría reflexionará, murmuró Ceynos......

—He reflexionado ya, señor licenciado Ceynos, contestó el Virrey secamente; y continuó:

El marqués del Valle saldrá para España donde continuará su causa, y uno de vosotros le custodiará hasta entregarle al comandante de la flota. ¿Lo entendeis? y vuestra cabeza responde de la seguridad del prisionero. Id con Dios.

—Señor Virrey, dijo Ceynos, yo no me encargaré por todo el oro de las Indias, de conducir á un preso semejante. Sus muchos partidarios nos atacarían en el camino y nos matarían.

—Ni yo, dijo el otro oidor.