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El rencor de los hombres tiene por límite la muerte; pero hay seres que en mal hora han venido al mundo para deshonra de la humanidad. Aquel cadáver, mutilado por el plomo, provocaba aún las iras de su asesino; no le bastaba la sangre, no; aquello era poco á la venganza; le faltaba la ostentación del crimen, el alarde de la impiedad!
Aquel cadáver fué colgado á un árbol que han desgajado ya los huracanes, como el pregón, no del delito de Valle, sino de la infamia de sus verdugos.
Desde aquel leño ensangrentado pedía el cadáver justicia á Dios, cuya sombra se alza terrible delante de los malvados, como la amenaza del cielo en sus horas de inexorable justicia!
VI
El cadáver de Leandro Valle fué recibido en la capital con pompa fúnebre, y se le tributaron los honores de los héroes.
Sus restos mortales descansan en el panteón de San Fernando, al lado de las cenizas venerandas de los mártires de la Libertad y de la Reforma.
Juan A. Mateos.