«Ver mi muerte segura, y ser deshonrado como espía delante de mis hermanos, eran dos cosas en verdad muy terribles.
«Entonces una idea me alumbró y quise esponerlo todo.
—«Hermanos,—dije—tratais de nuestra libertad, y nadie tiene tanto derecho como yo, de mandar en el consejo, y así me llamais espía, llevo sangre real pura, y nadie la lleva como yo; que respondan los ancianos y los nobles de entre vosotros, soy un príncipe.
«Entre nosotros, á pesar de vivir en la esclavitud, se conservan la nobleza y las dinastías reales: uno de nosotros arrancado de su patria, será respetado y obedecido de todos los negros de su tribu, ó de su nacion, en donde quiera que se dé á reconocer.
«Tres ancianos, nobles reconocidos, que habia en el consejo, salieron hasta cerca de mí y me examinaron.
«Los demas estaban como esperando su resolucion.
«Los ancianos se inclinaron delante de mí, y dijeron á los otros:
—«Príncipe es y el mas noble de los nobles de nuestra raza, si quiere mandar y tiene valor y fuerza, le obedeceremos.
—«Que mande, que mande,—dijeron todos con el entusiasmo de la novedad.
«Francisco, aquel que me habia hablado y á quien venia yo á sustituir en caso de tomar parte en aquello, que yo comprendia como una conspiracion, quiso oponerse.