—«Serás—dijo—mas noble; pero no mas fuerte para mandar.

«Estaba yo ya orgulloso de mi posesion, y seguro de mi fuerza, y le contesté:

—«Soy fuerte diez veces como tú.

—«Probémoslo—dijo—echándome los brazos al cuello.

—«Sí,—le contesté, y quise asirlo.—Mis manos se deslizaron en su cuerpo, estaba completamente untado de sebo, y no era posible asegurarlo de ninguna parte.

«El objeto de esto, de cortarse á raíz el pelo, y de no llevar vestidos, era porque así se escurririan mas fácilmente de las manos de la ronda, que solo muertos ó heridos podria hacerlos presos.

«Él me apretaba, y casi estaba para derribarme, cuando logré asirle una mano por el puño, y antes que hiciese impulso para retirarla le apreté con todas mis fuerzas.

«Lanzó un grito y se arrodilló: le habia fracturado el hueso.

«Entonces nadie dudó obedecerme, y luego, inmediatamente, pedí esplicaciones sobre el objeto de la conspiracion, y los elementos con que se contaba.

«El objeto era una sublevacion para conseguir nuestra libertad: los elementos un gran número de afiliados entre los negros mansos, como nos dicen á nosotros los esclavos, entre los bozales que viven alzados, y entre los mulatos; solo faltaba dinero para comprar armas. Comenzaba la cuaresma y se habia señalado la Semana Santa para dar el golpe.