—Sí, y no, porque no es casada, pero tiene contraido compromiso de dar su mano á un hombre á quien no ama, y es el Oidor Don Fernando de Quesada, el cual ha llegado al estremo de llevar depositada á mi señora Doña Beatriz á la casa de la vireina.
—Pues si no ama al hombre á quien prometió su mano, ¿por qué se la prometió?
—¿Es preciso decíroslo?
—Sí.
—Entonces os diré que se la prometió.......... por..........—Mejía no encontraba qué decir, porque no venia preparado para esta respuesta, pero de repente se sintió como iluminado y agregó—se la prometió por hacerle su aliado en cierto negocio de la fundacion de un convento, en que Doña Beatriz tenia un capricho de esos que solo las mugeres suelen tener.
—¿Pero ella no le ama ya?
—Bah, nunca le ha amado.
—¿Y á usía?
—Como á su vida.
—¿Y quereis ambos.........?